Dibujo expandido y performance
La obra/activación pensada para la luz de la nevera consiste en unir dos de las practicas que vinculan y complementan mi actividad como artista actualmente: El tatuaje y la investigación expositiva. Retomando un cuento que formó parte de mi última muestra individual en 2022:
“En casa había un árbol de toronja, no sé desde cuándo, según yo desde siempre. Después de que hubo tierra mucho tiempo tuvimos que colar piso, solo dejamos un hueco para la toronja. No pasaron ni diez años y el árbol levantó el suelo que habíamos hecho y siguió creciendo, bello como siempre; al árbol le valía madre el suelo ¿Qué pensábamos?.
Tuvimos que tirar el árbol, las exigencias de la naturaleza no se adaptan a la nuestra.”
me gustaría dar pie a dos obras, la primera tiene como objetivo convertir las paredes del espacio expositivo en un lienzo para la realización de un dibujo expandido donde se escribirá también el cuento. Éste está pensado realizarse con crayón directo al muro blanco ocupando 3 de las paredes principales de la galería y dejando la última para un texto de sala. El dibujo girará entorno al tiempo, la naturaleza y mi vida, usando elementos dibujísticos ya claros en mi gráfica personal y con los que llevo trabajando varios años.
La segunda parte de la muestra consiste en un performance más referente a mi práctica como tatuador, relatando el inicio de una actividad (con la que más alumnes que se dediquen o estén cercanos a la práctica podrán identificarse) a la que hoy en día le he tomado mucho cariño, muchos iniciamos en el tatuaje haciendo prácticas en frutas, lo más común son naranjas. Me gustaría presentar una activación performática tatuando toronjas, referenciando directamente al cuento y a mi crecimiento, para posteriormente exprimir y tomarme el jugo de las toronjas tatuadas.
Con esto pretendo unir mi práctica de oficio (el tatuaje), mi práctica plástica (el dibujo) y mi investigación artística para mostrar no solo cómo se complementan entre sí, sino también y principalmente cómo influyen éstas en mi quehacer y reflexión cotidiana y en mi reconocimiento como persona participante del mundo en un contexto social, económico y generacional específico. ¿Qué es, para mí, ser un joven artista de 27 años nacido en 1996 en la ciudad de Puebla y haber crecido en una familia de clase media baja en uno de los barrios más populares de la ciudad? ¿Qué soy yo a partir de esto y qué he aprendido a ser por fuera de esto? Para mí relatar esto y, por así decirlo, “tomarme el jugo” de la historia que estoy contando es generar una conversación con los compañeres para compartir nuestras realidades y hablar de nosotres. Es poner sobre la mesa preguntas que yo no tengo resueltas y que seguro son compartidas con más de uno, eliminando las terminologías y la saturación del lenguaje formal que rodean al espectro del arte. Es simplemente platicar.